¿Jacarandas silenciosas?

Desde que tenemos uso de razón, tendemos a cuestionarnos -sin saber que forma parte de nuestro desarrollo cognitivo- el “¿por qué?” de las situaciones. 

 

Al llegar a este país, ante tan cruda realidad, no dejo de cuestionarme por qué existen los feminicidios mexicanos, y cómo va en aumento cada vez más. 

 

La violencia superó la ficción, ha sido naturalizada, normalizada. 

¿Por qué no existe el respeto por el otro? Ese otro que desde el sentido foucaultiano, es el sujeto sometido. ¿Cómo han permitido que poco a poco les hallan robado el país, al remplazar su sentimiento de pertenencia poética?

Tanto el arte, como la cultura, son elementos integrales de la vida, de la sociedad. Acaso ¿la cultura tradicional machista se ha vuelto un fenómeno cultural, cuando hombres violentan indistintamente a mujeres por rehusarse al sometimiento? 

Hoy, afrontamos una combinación de viejas intimidaciones persistentes y de nuevas violencias exacerbadas, derivadas de la desigualdad estructural, pero cada vez más visibles y menos tolerables.

 

Llega el mes de marzo y el paisaje citadino se torna azul violáceo, es un regalo natural de “edición limitada”, una belleza efímera que dura pocos meses. Están florecidas las jacarandas, mostrando su belleza, delicadeza, pero a la vez la fortaleza radicada en su unidad; así como nos enseñaron las mujeres en su 8M.

 

Caminar por cualquier rincón, calle o lugar alfombrado con pétalos de jacaranda debería ser un acto digno de sorpresa, gratitud, y de memoria de tantos feminicidios llorados por México. 

 

Así, como las jacarandas invaden el entorno -sin pedir permiso- comienzan a florecer; tal cual las mujeres mexicanas deberían ocupar el espacio público, redefiniéndolo, al aclamar igualdad.

 

Lo personal es político - lema inicial del Feminismo.  Aun después de la histórica marcha feminista, con más de 100 mil mujeres unidas en la Ciudad de México, quedan grandes desafíos para esta lucha que no solo adolece a este país. 

Romper las cadenas de la cultura machista dominante que condiciona las relaciones entre mujeres y hombres, y se afianza en estereotipos, tradiciones: transmitidas de generación en generación, es el reto principal. 

 

Libertad, no debe ser o estar en un escapar(a)te, así como la estatua de rostro difuso que representa ese derecho. Debemos mirar en pos a ella, tal como las jacarandas reclaman.

 

 El contexto amerita mirar hacia atrás y valorar lo conseguido; proyectar las batallas futuras; seguir luchando

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 Gómez Peña, G. Entre la espada del narco y la pared de la migra en:

www.fondodeculturaeconomica.com/editorial/prensa/Detalle.aspx?id_desplegado=51348

 San Martin, N. (2020) El verdadero “Monstruo de Ecatepec”. Revista Proceso, No.2262, 8 de marzo de 2020.

TEXTO ACADÉMICO-POÉTICO Y FOTOGRAFÍA

Glenis G. Garcés y Tayrel Tabares

¿Jacarandas silenciosas?

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